Test de Ruffier: Cómo medir tu estado de forma en casa
El Test de Ruffier (también llamado test de Ruffier-Dickson) es una prueba sencilla y muy popular para estimar tu capacidad de recuperación cardiovascular tras un esfuerzo breve e intenso. Lo mejor: puedes hacerlo en casa, sin material sofisticado, y repetirlo periódicamente para comprobar si tu condición física mejora con el tiempo.
A lo largo de este artículo aprenderás qué evalúa el Test de Ruffier, cómo realizarlo paso a paso, cómo calcular el índice, interpretar resultados con tablas habituales y qué errores evitar para que la medición sea lo más fiable posible.
Qué es el Test de Ruffier y qué mide exactamente
El Test de Ruffier es una prueba de campo que relaciona tres mediciones de frecuencia cardiaca:
- Pulso en reposo.
- Pulso inmediatamente después del ejercicio.
- Pulso tras un minuto de recuperación.
Con esos datos se calcula un índice numérico que pretende reflejar:
- La respuesta del corazón al esfuerzo (cómo sube la frecuencia cardiaca).
- La recuperación (cómo baja la frecuencia cardiaca en un minuto).
En general, cuanto más rápido recuperas, mejor suele ser tu condición cardiorrespiratoria. Es importante entender que el Test de Ruffier no sustituye a pruebas clínicas (como una prueba de esfuerzo con ECG), pero sí sirve como:
- herramienta orientativa para personas sanas,
- test de seguimiento en educación física,
- control básico de progresos en entrenamiento recreativo.
Para quién es útil (y para quién no)
El Test de Ruffier puede ser útil si:
- Quieres un indicador simple de tu estado de forma sin ir a laboratorio.
- Estás empezando a entrenar y quieres una línea base.
- Buscas comparar tu evolución cada 3–6 semanas.
Evítalo o consulta antes con un profesional si:
- Tienes diagnóstico cardiovascular o respiratorio (cardiopatía, arritmias, hipertensión no controlada, etc.).
- Te mareas con facilidad o has tenido síncopes.
- Estás lesionado/a y no puedes hacer sentadillas con seguridad.
- Estás con fiebre, infección activa, o malestar general.
Si durante el test notas dolor torácico, falta de aire desproporcionada, palpitaciones muy irregulares o mareo intenso, detén la prueba y valora consultar con un médico.
Material necesario para el Test de Ruffier en casa
Para hacer el Test de Ruffier en condiciones domésticas solo necesitas:
- Un reloj con segundero, cronómetro o móvil.
- Ideal (pero no obligatorio): pulsómetro, banda pectoral o smartwatch con medición fiable.
- Ropa cómoda y calzado estable.
- Un espacio con buena ventilación y un punto de apoyo (mesa/silla) si lo necesitas para equilibrio.
Consejo clave de consistencia
Para comparar resultados en el tiempo, intenta repetir el Test de Ruffier:
- a la misma hora del día,
- en condiciones similares (sin cafeína justo antes, sin haber entrenado fuerte ese día, hidratación parecida),
- con el mismo método de medición (si un día usas banda y otro cuentas a mano, el error cambia).
Cómo hacer el Test de Ruffier paso a paso
Existen pequeñas variaciones según la fuente (acostado vs de pie, contar 15 s x4 vs 60 s). Una versión muy extendida y práctica es esta:
1) Reposo y primera medición (P1 o P0)
- Quédate en reposo (de pie o sentado) durante 2–3 minutos.
- Mide tus pulsaciones:
- Opción A (recomendada): cuenta latidos 15 segundos y multiplica por 4.
- Opción B: cuenta latidos 60 segundos (más lento, pero reduce error).
- Anota el valor como P1 (o P0 en otras nomenclaturas).
2) Ejercicio: 30 sentadillas en 45 segundos
- Realiza 30 sentadillas en 45 segundos.
- Mantén el tronco lo más recto posible y baja hasta aproximadamente 90° de flexión de rodilla.
- Ritmo constante: ni empezar a toda velocidad ni frenar al final.
3) Pulso inmediato tras el esfuerzo (P2)
- En cuanto termines la sentadilla número 30, mide de nuevo el pulso (15 s x4 o 60 s).
- Anótalo como P2.
4) Recuperación y tercera medición tras 1 minuto (P3)
- Descansa exactamente 1 minuto.
- Mide el pulso otra vez y anótalo como P3.
Técnica de sentadilla para que el test sea válido y seguro
La sentadilla del Test de Ruffier debe ser repetible y lo más estandarizada posible. Recomendaciones:
- Pies a la anchura de caderas u hombros.
- Rodillas alineadas con los pies (evita que colapsen hacia dentro).
- Talones apoyados en el suelo.
- Si necesitas, extiende brazos al frente para equilibrar.
Si tienes poca movilidad, no fuerces una profundidad dolorosa. Mejor hacer sentadillas seguras y consistentes que buscar una “sentadilla perfecta” a costa de técnica.
Fórmula del índice del Test de Ruffier (Ruffier-Dickson)
La forma clásica del índice de Ruffier es:
Índice de Ruffier (IR) = (P1 + P2 + P3 − 200) / 10
Donde:
- P1 = pulsaciones por minuto en reposo,
- P2 = pulsaciones por minuto justo al terminar el ejercicio,
- P3 = pulsaciones por minuto tras 1 minuto de recuperación.
Nota: algunas fuentes usan P0, P1, P2 en lugar de P1, P2, P3. Lo importante es mantener el orden: reposo, post-ejercicio inmediato, post-recuperación 1 minuto.
Ejemplo práctico de cálculo
Supón:
- P1 = 72 ppm
- P2 = 140 ppm
- P3 = 96 ppm
IR = (72 + 140 + 96 − 200) / 10
IR = (308 − 200) / 10 = 108 / 10 = 10,8
Interpretación del Test de Ruffier: tablas de resultados habituales
Las tablas varían ligeramente según la referencia, edad y contexto (educación física, medicina deportiva, etc.). Dos interpretaciones frecuentes:
Tabla orientativa tipo “forma física general”
- 0: forma física óptima
- 1 a 5: forma física muy buena
- 6 a 10: forma física buena
- 11 a 15: forma física baja
- ≥ 16: forma física insuficiente (se recomienda evaluación médica)
Tabla orientativa tipo “rendimiento”
- 0 a 0,1–5: rendimiento muy bueno / bueno
- 5,1–10: rendimiento promedio
- 10,1–15: rendimiento insuficiente
- 15,1–20: rendimiento pobre (valorar revisión médica)
Cómo leerlo con sentido común
- Un índice más bajo suele significar mejor recuperación y, por tanto, mejor adaptación cardiorrespiratoria.
- Si tu P3 (recuperación) queda muy cerca de tu P1 (reposo), generalmente es buena señal.
- Si P3 se mantiene muy alto respecto a P1, puede sugerir poca adaptación, fatiga, estrés, falta de descanso o simplemente un día malo.

Errores comunes al hacer el Test de Ruffier (y cómo evitarlos)
- No respetar el tiempo: si haces 30 sentadillas en 30 s o en 60 s, cambias la carga del test. Usa cronómetro.
- Contar mal el pulso: medir 15 s y multiplicar por 4 es práctico, pero aumenta el error si te equivocas 1–2 latidos.
- Hablar o moverte entre mediciones: altera la frecuencia cardiaca.
- Hacerlo tras cafeína, alcohol o tabaco: modifican pulso y recuperación.
- Hacerlo después de un entrenamiento duro: la fatiga empeora el resultado; no es comparable.
- Técnica de sentadilla inconsistente: si un día bajas mucho y otro apenas, el esfuerzo cambia.
Cada cuánto repetir el Test de Ruffier para ver progreso
Para seguimiento, suele funcionar bien:
- Cada 4 semanas si estás entrenando de forma constante.
- Cada 6–8 semanas si estás empezando suave o si el objetivo es salud general.
Más frecuente no siempre aporta: la recuperación cardiovascular también fluctúa por sueño, estrés, calor, hidratación y carga acumulada.
Qué significa mejorar en el Test de Ruffier
Mejorar normalmente implica una combinación de:
- P2 algo más bajo (mejor eficiencia al esfuerzo),
- P3 claramente más bajo (mejor recuperación),
- o ambas cosas.
Pero incluso si P2 sube parecido, una bajada mayor de P2 a P3 suele ser un indicador muy útil: tu sistema cardiovascular está aprendiendo a “volver a la calma” más rápido.
Cómo mejorar el resultado del Test de Ruffier (sin trucos)
Si quieres que el Test de Ruffier salga mejor porque realmente mejoras tu forma física, los pilares son:
- Entrenamiento aeróbico (2–4 días/semana)
- caminar rápido, correr suave, bici, elíptica, nadar
- 20–45 minutos según nivel
- Fuerza (2–3 días/semana)
- sentadillas, zancadas, peso muerto con técnica, empujes/remos
- mejora economía de movimiento y tolerancia al esfuerzo
- Recuperación real
- dormir suficiente
- días suaves
- gestionar estrés
Además, practicar sentadillas con técnica puede ayudarte a que el test sea menos “limitado por piernas” y más representativo del componente cardiovascular.

Limitaciones del Test de Ruffier: cuándo tomarlo con cautela
El Test de Ruffier es útil, pero tiene limitaciones:
- No mide VO2máx directamente (solo ofrece una aproximación indirecta de adaptación y recuperación).
- Influye mucho la motivación y el ritmo real de sentadillas.
- Personas con buena capacidad aeróbica pero piernas débiles pueden rendir peor.
- Hay variabilidad por edad, sexo, temperatura, estrés y consumo de estimulantes.
- No es una evaluación clínica completa.
Si quieres una evaluación más completa, podrías complementar con:
- prueba del escalón de Harvard,
- test de caminar/correr 2 km o Cooper (12 min),
- mediciones de frecuencia cardiaca en reposo a primera hora de la mañana.
Conclusión: usa el Test de Ruffier para medir tu estado de forma en casa
El Test de Ruffier es una herramienta simple, accesible y útil para estimar tu estado de forma en casa a través de la respuesta y recuperación de tu frecuencia cardiaca. Si lo realizas siempre de manera similar (mismo protocolo, mismo ritmo, mismas condiciones), podrás ver tendencias reales: mejorar recuperación, tolerar mejor el esfuerzo y controlar tu progreso con un número claro.
Recuérdalo: el Test de Ruffier orienta, no diagnostica. Si tu índice sale muy alto de forma repetida o notas síntomas preocupantes, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes (FAQ) sobre el Test de Ruffier
¿Cuántas sentadillas hay que hacer en el Test de Ruffier?
Lo más habitual son 30 sentadillas en 45 segundos. Algunas variantes adaptan repeticiones/tiempo según población (por ejemplo, contextos escolares), pero si quieres comparar resultados, mantén el mismo protocolo.
¿Cómo se calcula el resultado del Test de Ruffier?
Con la fórmula: (P1 + P2 + P3 − 200) / 10, donde P1 es reposo, P2 es pulso inmediato tras el ejercicio y P3 es pulso tras 1 minuto de recuperación.
¿Qué es un valor normal en el Test de Ruffier?
Depende de la tabla usada, pero de forma orientativa un rango 4–6 suele considerarse normal en algunas escalas. En otras, 6–10 puede interpretarse como “bueno/promedio”. Lo más útil es compararte contigo mismo a lo largo del tiempo.
¿Qué significa un resultado alto en el Test de Ruffier?
Generalmente indica peor recuperación tras el esfuerzo. Puede deberse a baja condición física, pero también a falta de sueño, estrés, deshidratación, calor o haber entrenado fuerte recientemente.
¿Puedo hacer el Test de Ruffier si soy principiante?
Sí, si no tienes contraindicaciones y puedes hacer sentadillas de forma segura. Si estás muy desentrenado, empieza con calma, prioriza técnica y considera hacerlo bajo supervisión.
¿Es mejor medir el pulso 15 segundos o 1 minuto?
Medir 1 minuto reduce error, pero es menos práctico justo tras el esfuerzo. Medir 15 segundos y multiplicar por 4 es común; intenta hacerlo siempre igual para comparar.
¿Cada cuánto debo repetir el Test de Ruffier?
Para seguimiento, cada 4–8 semanas suele ser suficiente. Repetirlo muy a menudo puede reflejar más la variabilidad diaria que el progreso real.
¿El Test de Ruffier sirve para detectar problemas cardiacos?
No es una prueba diagnóstica. Puede alertar de una recuperación anómala, pero si hay dudas o síntomas, se requiere evaluación médica (por ejemplo, prueba de esfuerzo con ECG).
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Test de Ruffier: Cómo medir tu estado de forma en casa puedes visitar la categoría Entrenamiento.

ENTRADAS RELACIONADAS