Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento?

Si entrenas en serio, hay una idea que conviene grabarse: Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento en bici? Porque el glucógeno es la forma en la que tu cuerpo almacena carbohidratos en músculo e hígado, y esas reservas son el “combustible rápido” que más condiciona tu capacidad de sostener potencia, hacer cambios de ritmo, subir puertos con solvencia y evitar la temida pájara. En otras palabras: cuando el glucógeno baja, el rendimiento suele caer.

En este artículo vamos a aterrizar la fisiología (sin complicarla), entender qué pasa con el glucógeno según la intensidad, y—lo más útil—ver estrategias prácticas para llegar con depósitos llenos, alimentarte durante la salida y recuperar mejor.

Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento?

Qué es el glucógeno y dónde se almacena

El glucógeno es un polisacárido formado por miles de unidades de glucosa unidas entre sí. Se almacena principalmente en dos “depósitos”:

  • Glucógeno muscular: se utiliza localmente como energía para la contracción muscular. Una vez la glucosa está dentro del músculo y se fosforila, no puede salir de esa célula; por eso el músculo guarda su propio combustible.
  • Glucógeno hepático (hígado): actúa como “regulador” de la glucosa en sangre, ayudando a mantener una glucemia estable, especialmente entre comidas y durante el ejercicio prolongado.

En adultos entrenados, se suele hablar de órdenes de magnitud aproximados del tipo:

  • Hígado: alrededor de 80–110 g (varía mucho).
  • Músculo: alrededor de 300–500 g (depende de masa muscular, entrenamiento y dieta).

Lo importante no es memorizar números, sino entender lo que implican: las reservas son limitadas, y en ciclismo (sobre todo si hay intensidad) se gastan.

Glucógeno en ciclismo: el combustible que marca la diferencia

Volvemos a la pregunta central: Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento en bici? Porque el ciclismo combina dos elementos que disparan la relevancia del glucógeno:

  1. Duración: las salidas suelen durar de 60 minutos a varias horas.
  2. Cambios de intensidad: aunque “vayas tranquilo”, siempre hay subidas, acelerones, viento, relevos, cruces… En esos picos, el cuerpo tira mucho más de carbohidratos.

Tu organismo puede usar tanto grasas como carbohidratos. Pero cuando la intensidad sube, necesita energía a mayor velocidad, y ahí el glucógeno es la vía más eficiente.

La intensidad manda: a mayor intensidad, más degradación de glucógeno

La evidencia fisiológica es consistente en esto: cuanto mayor es la intensidad, mayor es la velocidad a la que se degrada el glucógeno muscular. Esto explica varios fenómenos típicos:

  • Un entrenamiento con intervalos (Z4/Z5) puede vaciar glucógeno de forma notable aunque dure menos.
  • Una salida larga en Z2 gasta glucógeno más lentamente, pero si dura mucho, también lo reduce de forma marcada.
  • En esfuerzos tipo sprint repetido o cambios continuos, el músculo “quema” glucógeno con mucha rapidez.

En ciclismo esto se traduce en algo muy práctico: dos salidas de igual duración pueden dejarte muy diferente según la intensidad y el terreno.

Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento?

Qué pasa cuando el glucógeno baja: fatiga, bajada de vatios y “pájara”

Cuando se agotan o se reducen mucho los depósitos (musculares y/o hepáticos), suele aparecer una combinación de:

  • Descenso de potencia sostenible (no “entran” los vatios).
  • Sensación de piernas vacías y falta de chispa.
  • Mayor percepción de esfuerzo a igual ritmo.
  • Dificultad para mantener la concentración (el cerebro también depende de glucosa).
  • En casos extremos, la clásica pájara: caída brusca del rendimiento y malestar.

En rutas medias-largas con intensidad variable, el glucógeno suele ser el factor limitante más frecuente—más que la “falta de forma”—cuando la nutrición no acompaña.

Glucógeno muscular vs. hepático: por qué los dos importan en bici

Aunque el “protagonista” en ciclismo suele ser el glucógeno muscular, el hepático es clave por otro motivo: mantener la glucosa en sangre.

  • Si el hígado se queda corto, la glucemia puede caer y aparecer sensación de vacío energético, mareo, debilidad o falta de claridad mental.
  • Si el músculo se queda sin glucógeno, puedes tener glucosa en sangre pero aun así notar que no puedes sostener intensidades altas con esa musculatura fatigada.

La estrategia inteligente no es solo “comer mucho”, sino timing: antes, durante y después.

¿Se puede “entrenar sin glucógeno”? Sí, pero no es lo ideal para todo

Existen estrategias de entrenamiento con baja disponibilidad de carbohidratos (a veces se habla de “train low”), que pueden tener sentido en contextos concretos y planificados para promover ciertas adaptaciones metabólicas.

Pero para la mayoría de ciclistas y para la mayoría de sesiones de calidad, el objetivo suele ser:

  • entrenar a la intensidad prevista,
  • completar el volumen,
  • y recuperarse bien para volver a rendir.

Y eso requiere glucógeno suficiente.

Cuánta capacidad de glucógeno tengo y por qué varía

Tu capacidad de almacenar glucógeno no es una cifra fija. Depende de:

  • Masa muscular: más músculo, más “depósito”.
  • Nivel de entrenamiento: los entrenados suelen almacenar y manejar mejor glucógeno.
  • Dieta (carbohidratos totales del día) y la distribución.
  • Estado previo: si vienes de entrenar duro, es posible que empieces la siguiente sesión con reservas incompletas si no has recargado.

Además, hay un detalle que a veces confunde: cada gramo de glucógeno se almacena con agua (aprox. 3 g de agua por 1 g de glucógeno). Por eso, al cargar carbohidratos, es normal notar 0,5–1 kg (o más) de aumento de peso: no es grasa, es principalmente glucógeno + agua.

Estrategias para llegar con glucógeno alto al entrenamiento

Aquí es donde la teoría se convierte en rendimiento.

1) Ajusta carbohidratos al tipo de día

Una idea práctica muy usada en nutrición deportiva es periodizar carbohidratos según carga:

  • Días suaves o descanso: menos necesidad.
  • Días de intensidad o fondo: mayor necesidad.
  • Días consecutivos duros: la recarga cobra aún más importancia.

No es lo mismo un rodaje de 60–90 min tranquilo que una sesión de series en subida o una tirada de 4 horas.

2) Comida previa (3–4 h antes): llena el depósito sin destrozar el estómago

Para sesiones exigentes o largas, suele funcionar:

  • base de carbohidratos fáciles de digerir,
  • poca grasa,
  • y fibra moderada/baja si eres propenso a molestias gastrointestinales.

Ejemplos típicos: arroz blanco, pasta, pan, patata, fruta madura, cereales bajos en fibra… combinados con proteína moderada.

3) Si te cuesta comer mucho: usa formatos líquidos

Cuando el objetivo es subir carbohidratos sin “reventar” de volumen, suelen ayudar:

  • zumos,
  • bebidas deportivas con carbohidratos,
  • batidos sencillos,
  • o productos específicos (según tolerancia).

Es especialmente útil el día previo a una sesión larga o un test, o en periodos con mucho entrenamiento.

Alimentación durante el entrenamiento: cómo “ahorrar” glucógeno y rendir más

Aunque tengas depósitos buenos, en ciclismo el truco es no vivir solo de lo almacenado. Comer durante la salida ayuda a:

  • mantener glucosa en sangre,
  • reducir el vaciado rápido del glucógeno,
  • sostener potencia en la parte final,
  • y mejorar la recuperación posterior (llegas menos vacío).

Rangos por hora: una referencia práctica

La recomendación exacta depende de duración, intensidad y tolerancia, pero como marco general:

  • Sesiones de 60–90 min suaves: a veces no hace falta mucho (agua y sales pueden bastar).
  • >90 min o intensidad media/alta: suele ser útil un aporte regular de carbohidratos.
  • En esfuerzos prolongados, se manejan rangos típicos como 30–60 g/h, y en atletas entrenados y con “gut training” (entrenamiento digestivo), se puede subir a 60–90 g/h o más con carbohidratos multitransportables (glucosa + fructosa).

Importante: más no siempre es mejor si tu intestino no lo tolera o si la estrategia no encaja con tu sesión.

Fuentes: sólidos, geles y líquidos

  • Líquidos (isotónico o bebida con CH + electrolitos): fácil de dosificar, cómodo.
  • Geles o gominolas: útiles en momentos de alta intensidad por su rapidez y practicidad.
  • Sólidos (barritas, dátiles, arroz, plátano): van bien a intensidades moderadas, pero pueden ser más difíciles de tolerar si vas muy fuerte.

Timing: come antes de tener hambre

En bici, el glucógeno no se “recupera” de golpe por comerte un gel tarde. Una regla de oro:

  • empieza a ingerir pronto (según la sesión),
  • y mantén un ritmo constante.
Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento?

Carga de carbohidratos (carbo-loading): cuándo tiene sentido en ciclismo

Para eventos o entrenamientos clave de más de 90 minutos, especialmente si son exigentes, la carga de carbohidratos puede mejorar el rendimiento al maximizar glucógeno.

Una pauta muy citada en el ámbito de resistencia es realizar una carga el día previo (o 2–3 días previos en ciertos casos), buscando ingestas elevadas del estilo:

  • 8–10 g de carbohidratos por kg de peso corporal al día antes de una prueba de resistencia.

Ejemplo: una persona de 70 kg apuntaría a 560–700 g de carbohidratos en el día de carga (repartidos, con baja grasa y a menudo baja fibra para mejorar tolerancia).

Dos matices importantes:

  1. No estrenes alimentos el día previo.
  2. El aumento de peso por glucógeno + agua es normal y, en general, el beneficio en rendimiento compensa.

Recuperación: cómo recargar glucógeno después de entrenar

Otra vez: Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento en bici? Porque no solo afecta a esa salida, sino a lo bien que llegas a la siguiente.

Tras un entrenamiento exigente, la resíntesis de glucógeno puede llevar 24–48 horas dependiendo del vaciado y de tu ingesta. Si encadenas días duros, la recuperación nutricional se vuelve determinante.

Ventana práctica: las primeras horas importan

Una recomendación frecuente para acelerar recarga, sobre todo cuando hay poco tiempo entre sesiones, es:

  • 1,0–1,2 g/kg/h de carbohidratos durante las primeras horas post-ejercicio (a menudo se menciona hasta 4 horas como ventana útil).
  • Añadir proteína puede ayudar (especialmente si el total de carbohidratos es subóptimo), y además favorece reparación muscular.

Ejemplos sencillos:

  • yogur + cereales + miel + fruta,
  • sándwich de pan blanco con pavo y mermelada,
  • arroz o pasta con salsa suave y proteína magra,
  • batido de leche + plátano + avena.

Hidratación: recargar glucógeno también es recargar agua

Como el glucógeno se almacena con agua, si estás deshidratado, recuperar será más difícil. Rehidratar con sales (especialmente en calor o sesiones largas) es parte del proceso.

Señales de que tu glucógeno suele ir bajo (y no es solo “falta de forma”)

Si te identificas con varios de estos puntos, puede que la clave sea el combustible:

  • Sales “bien” pero te vienes abajo siempre a partir de cierto minuto.
  • No puedes hacer la parte final del entrenamiento con calidad.
  • Te cuesta recuperar entre días duros.
  • En puertos o cambios de ritmo, te falta chispa aunque “vas de pulso bien”.
  • Tienes hambre voraz post-entreno o antojos muy marcados (no siempre, pero es frecuente).

Errores comunes en ciclistas (y cómo corregirlos)

Error 1: “Como poco para adelgazar, total voy en Z2”

Aunque en Z2 se use más grasa, el glucógeno no desaparece del cuadro. Además, si la salida es larga, acabarás gastándolo. Y si recortas demasiado, puedes comprometer:

  • calidad de entrenamiento,
  • consistencia semanal,
  • y recuperación.

Corrección: ajusta carbohidratos al objetivo, pero evita déficits crónicos que hunden rendimiento.

Error 2: comer tarde en la ruta

Esperar a la primera señal de debilidad suele ser tarde.

Corrección: planifica tomas regulares desde el inicio (especialmente en >90 min).

Error 3: intentar 90–120 g/h sin entrenar el intestino

Subir carbohidratos de golpe aumenta el riesgo de molestias gastrointestinales.

Corrección: progresión gradual (gut training), ajustando concentración de la bebida y combinando fuentes.

Error 4: carga de carbohidratos con exceso de fibra y grasa

Puedes “cumplir gramos” pero ir hinchado y con malestar.

Corrección: prioriza carbohidratos de fácil digestión y reduce grasa/fibra en el periodo inmediato a la sesión o competición.

Ejemplo de estrategia completa para una salida larga (3–4 horas)

Sin convertirlo en una receta rígida, un esquema realista podría ser:

  • 3–4 h antes: comida rica en carbohidratos (arroz/pasta/pan + proteína moderada).
  • 15–30 min antes (opcional): pequeño extra si lo toleras (plátano, gel, bebida con CH).
  • Durante: aporte constante de carbohidratos (por ejemplo, bebida con CH + gel/barrita en patrón regular).
  • Al terminar: carbohidratos + proteína, y líquidos con sales si ha hecho calor.
  • Resto del día: comidas con carbohidratos suficientes para completar recarga.

Conclusión: Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento en bici?

Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento en bici? Porque es el principal combustible que te permite sostener intensidades medias-altas, responder a cambios de ritmo y mantener el rendimiento cuando los kilómetros pesan. Y porque, además, determina cómo recuperas y cómo rindes en sesiones consecutivas. Entender el glucógeno no es “obsesionarse con comer”: es aprender a poner energía donde la necesitas, en el momento oportuno, con formatos que toleres bien.

Si quieres mejorar en bici sin sentir que te faltan piernas, a menudo la palanca más rápida no es entrenar más duro, sino llegar con el depósito lleno, alimentarte durante la ruta y recargar al terminar.

FAQ (Preguntas frecuentes)

1) Glucógeno: ¿Porque es importante durante el entrenamiento en bici si voy suave?

Porque incluso en intensidades suaves sigues usando carbohidratos, y además en ciclismo casi siempre hay picos (subidas, viento, tráfico). En salidas largas, aunque vayas “tranquilo”, el glucógeno puede bajar lo suficiente como para afectar el final de la sesión.

2) ¿Qué diferencia hay entre glucógeno muscular y hepático en ciclismo?

El muscular alimenta la contracción del músculo que pedalea; el hepático ayuda a mantener estable la glucosa en sangre. Si baja el hepático puedes notar bajón general; si baja el muscular puedes perder capacidad de sostener potencia, especialmente a intensidades altas.

3) ¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse el glucógeno después de entrenar?

Depende de cuánto lo hayas vaciado y de cuánto comas después. A menudo se habla de 24–48 horas para una recuperación completa en entrenamientos exigentes, especialmente si no se optimiza la ingesta de carbohidratos.

4) ¿Cuántos carbohidratos necesito para cargar glucógeno antes de una salida importante?

En protocolos de carga para resistencia, se manejan referencias como 8–10 g/kg/día el día previo a una prueba o sesión larga, repartidos a lo largo del día y con baja grasa para facilitar la ingesta. La tolerancia manda.

5) ¿Por qué peso más cuando hago carga de carbohidratos?

Porque el glucógeno se almacena junto con agua (aprox. 3 g de agua por 1 g de glucógeno). Ese aumento suele ser agua + glucógeno, no grasa.

6) ¿Es mejor tomar geles, barritas o bebida isotónica para el glucógeno?

No hay un “mejor” universal. Los geles son prácticos en alta intensidad, los sólidos pueden ir bien a ritmos moderados, y los líquidos facilitan dosis constantes y aportan hidratación. Lo ideal es lo que toleras y lo que encaja con tu sesión.

7) ¿Puedo mejorar el rendimiento solo por comer más carbohidratos en la bici?

Puede ayudarte mucho si estabas por debajo de lo necesario, especialmente para evitar pájaras y sostener potencia al final. Pero debe acompañarse de entrenamiento, descanso y una estrategia individualizada (cantidad, tipo, timing y tolerancia).

8) ¿Qué hago si me dan problemas digestivos al subir carbohidratos por hora?

Reduce la dosis, baja la concentración de la bebida, reparte en tomas más pequeñas, prueba combinaciones glucosa/fructosa y entrena el intestino gradualmente. También ayuda evitar fibra y grasa justo antes y durante esfuerzos intensos.

9) ¿El glucógeno también influye en la recuperación muscular?

Sí. Sin carbohidratos suficientes, reponer glucógeno es más lento y puede costarte más encadenar días de calidad. Combinar carbohidratos con proteína tras entrenar favorece tanto recarga como reparación muscular.

10) ¿Cuál es la señal más clara de que me falta glucógeno en bici?

La más típica es el “muro”: caída brusca de rendimiento y de capacidad de sostener intensidad, a menudo con sensación de piernas vacías y, a veces, bajón mental. Si te pasa de forma repetida en rutas similares, revisa tu estrategia de carbohidratos antes y durante.

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Daniel Diaz

Mi experiencia y conocimiento siguen siendo un recurso invaluable para aquellos que buscan mejorar sus habilidades y disfrutar al máximo de su amor por las bicicletas.

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