Crhis Froome no quiere dejar de correr en bici
Chris Froome, el ciclista británico nacido en Nairobi, vuelve a sorprender al mundo del ciclismo en 2025. A sus 40 años, y tras un accidente que puso en riesgo su vida, Crhis Froome no quiere dejar de correr en bici. El cuatro veces campeón del Tour de Francia reapareció sobre el sillín después de meses de recuperación y rehabilitación intensiva, mostrando que su amor por el ciclismo sigue intacto pese a las adversidades físicas y contractuales que atraviesa.
La frase que publicó en sus redes sociales —“Cada obstáculo te enseña algo”— se ha convertido ya en símbolo de su resiliencia. Aunque su contrato con el equipo Israel-Premier Tech expiró a finales de 2025 y no hay acuerdos confirmados para 2026, Froome sigue pedaleando con la misma pasión que lo impulsó a dominar el Tour durante la década de 2010.

La pasión interminable de Chris Froome
El caso de Froome no es mínimo. Son pocos los deportistas de élite que, habiendo alcanzado la cima mundial, persisten tanto tiempo después de haberla descendido. Desde su grave caída en el Critérium du Dauphiné en 2019, su carrera no volvió a ser la misma. Sufrió fracturas múltiples, entre ellas la del fémur derecho, el codo y varias costillas, lesiones que lo alejaron de un quinto Tour de Francia, el sueño que perseguía para igualar el récord de Anquetil, Hinault, Induráin y Merckx.
Sin embargo, nada de eso ha apagado su fuego interior. En agosto de 2025 sufrió un nuevo accidente mientras entrenaba cerca de Toulon, en el sur de Francia, que lo dejó nuevamente al borde del retiro: fractura lumbar, colapso pulmonar, cinco costillas rotas y una lesión en el pericardio —la membrana que rodea el corazón—, un cuadro potencialmente letal que exigió cirugía de urgencia.
Aun así, apenas tres meses después, Crhis Froome no quiere dejar de correr en bici y se mostró de nuevo pedaleando suavemente por las carreteras de la Costa Azul, sonriente, con la mirada puesta hacia el horizonte. Para un hombre que lo ganó todo, este simple gesto tiene un peso simbólico enorme: el pedal no se detiene mientras haya vida.
De Nairobi a las cumbres del Tour
Chris Froome (1985, Nairobi, Kenia) creció lejos de los Alpes y los Pirineos, pero muy pronto encontró inspiración en los áridos caminos de África. Su madre, Jane, apoyó desde el principio su pasión por el ciclismo, y el joven Froome comenzó a entrenar a los 12 años bajo la tutela del ciclista keniano David Kinjah, recorriendo las colinas y senderos de los alrededores de Nairobi con bicicletas rudimentarias.
Más tarde, su familia se trasladó a Sudáfrica, donde continuó su formación y empezó a destacar en pruebas locales. En 2007 debutó como profesional con el equipo Konica Minolta, y en 2008 compitió por primera vez en el Tour de Francia con el Team Barloworld, terminando 84.º. Fue entonces cuando el técnico británico Rod Ellingworth, del ambicioso proyecto Team Sky, lo fichó y le animó a correr bajo licencia británica. Esa decisión cambiaría la historia del ciclismo del Reino Unido.
Los años dorados en el Team Sky
Entre 2013 y 2017, Froome se convirtió en sinónimo de dominación en el Tour de Francia. Ganó la prueba en 2013, y luego tres veces consecutivas entre 2015 y 2017, algo que nadie lograba desde Miguel Induráin. Su estilo metódico —aero, apoyado en la potencia de su tren inferior y el control absoluto del esfuerzo mediante vatios— cambió la percepción del ciclismo de montaña y del trabajo científico en las rutas.
Durante esa etapa firmó también victorias en la Vuelta a España (2011 y 2017) y el Giro d’Italia (2018), logrando el triplete de las grandes vueltas. Aquella heroica escapada de 80 kilómetros en el Giro, remontando posiciones hasta vestirse de rosa, es considerada uno de los mayores gestos ofensivos en la historia moderna del ciclismo.
El dominio de Froome y el Team Sky, sin embargo, estuvo acompañado de polémicas respecto a su uso terapéutico de salbutamol, un medicamento para el asma. En 2018 fue exonerado por la UCI, pero el episodio dejo manchada temporalmente su reputación.
La caída que cambió todo
El 12 de junio de 2019, mientras reconocía una contrarreloj del Critérium du Dauphiné, Froome chocó violentamente con un muro a más de 50 km/h. Las consecuencias fueron devastadoras: fractura del fémur derecho, el codo, las costillas y la pelvis. Pasó varios meses hospitalizado y su regreso al pelotón se demoró más de un año.
Aunque consiguió volver a competir, su rendimiento nunca volvió a ser el mismo. En 2021 fichó por Israel-Premier Tech con un contrato de cinco años, pero los resultados fueron discretos y las críticas del propietario Sylvan Adams no tardaron en llegar. Aun así, Froome cumplió su contrato hasta el final, demostrando una profesionalidad que pocos pueden discutir.
Un futuro incierto, pero un sueño intacto
El año 2025 ha sido uno de los más duros de su vida. Tras el accidente de agosto, la posibilidad del retiro parecía inminente. Sin equipo, con una recuperación lenta y un cuerpo ya castigado por 18 temporadas de competición, muchos pensaron que Froome daría por cerrada su trayectoria. Pero en noviembre volvió a dejar claro que Crhis Froome no quiere dejar de correr en bici. Publicó una foto pedaleando con calma y escribió: “Ha sido un camino duro, pero se siente bien volver a estar ahí fuera girando las piernas. Cada golpe enseña algo; este me recordó que debo sanar, disfrutar de lo simple y seguir adelante”.(NBC Sports)
Israel-Premier Tech, entretanto, se ha transformado en el equipo NSN Cycling, un proyecto con sede suiza que ha perdido su patrocinio principal. Froome no figura en su plantilla 2026, pero mantiene las puertas abiertas a alguna invitación o función especial. Él mismo señaló que le encantaría ayudar a desarrollar un programa ciclista en África, su continente natal, para motivar a jóvenes talentos que quizás algún día sigan su rueda.
Más que un ciclista, una lección de tenacidad
En un deporte donde la juventud parece dominar —con figuras como Tadej Pogačar, Remco Evenepoel o Jonas Vingegaard marcando tendencia—, Froome encarna otro tipo de heroísmo: el de la perseverancia. Su cuerpo ya no responde como antes, pero su mente sigue programada para competir, para salir cada mañana y ver hasta dónde puede llegar.
Esa constancia lo coloca junto a veteranos incansables como Paco Mancebo u Óscar Sevilla, que siguen activos más allá de los 45 años. En palabras del medio español Brújula Bike, lo que mueve a Froome hoy no es el dinero ni la gloria, sino “el simple privilegio de seguir pedaleando en el pelotón, aunque sea por amor al deporte”.
La huella de un campeón
Pese a los años sin victorias, Froome sigue siendo el británico más laureado en Grandes Vueltas: cuatro Tours de Francia (2013, 2015, 2016, 2017), dos Vueltas (2011 y 2017) y un Giro (2018). Ningún otro ciclista inglés se acerca a sus registros. Además, conquistó dos medallas olímpicas de bronce en contrarreloj (Londres 2012 y Río 2016).
Su “legado Froome”, como ha titulado la revista Cyclist, trasciende los resultados: cambió la forma en que se entrena, se analiza y se planifica una Gran Vuelta. Su obsesión por la aerodinámica, la nutrición y el control de potencias inspiró a toda una generación. Incluso sus detractores reconocen que sin Froome, el ciclismo moderno no sería tan científico ni tan profesionalizado.
Hoy, el británico reflexiona sobre su papel en la historia. Quizá no vuelva a levantar los brazos en una meta, pero ha ganado algo más imperecedero: la admiración por su lucha contra sus propios límites.
El ciclismo como forma de vida
Para Froome, retirarse no significa bajarse de la bici. Su vida gira en torno a ella: es la herramienta con la que descubrió el mundo, se forjó un nombre y superó obstáculos físicos imposibles. “Mientras pueda subir a la bicicleta, no me consideraré retirado”, dijo en 2024, cuando los rumores ya hablaban de su inminente despedida.
Ese espíritu se proyecta en cada pedalada actual. Aun si no vuelve a competir oficialmente, seguirá involucrado en proyectos de desarrollo deportivo y causas medioambientales relacionadas con la movilidad sostenible y la salud.
Preguntas sobre su situación
¿Sigue siendo profesional Chris Froome?
Oficialmente no ha anunciado su retirada. Aunque terminó contrato con Israel-Premier Tech a finales de 2025, sigue entrenando y recuperándose, sin descartar nuevas oportunidades para 2026.
¿Qué lesiones sufrió en 2025?
En su accidente de agosto padeció un colapso pulmonar, cinco costillas rotas, fractura de vértebra lumbar y una lesión cardíaca pericárdica. Los médicos calificaron el cuadro de “potencialmente fatal”.
¿Planea retirarse pronto?
Froome ha dicho que no lo tiene decidido: “Probablemente sí, pero aún no al cien por cien. Quiero dejar la puerta abierta”, confesó en el pódcast Never Strays Far.
¿Dónde vive ahora?
Desde 2011 reside en el Principado de Mónaco, epicentro de muchos ciclistas profesionales, donde mantiene un programa de entrenamiento personal y proyectos familiares.
Crhis Froome no quiere dejar de correr en bicicleta
A los 40 años, con siete Grandes Vueltas y más de dos décadas de carrera, Chris Froome representa la esencia pura del ciclismo: esfuerzo, disciplina y pasión. Las caídas, las operaciones y la falta de victorias recientes no han conseguido apagar su espíritu.
Crhis Froome no quiere dejar de correr en bicicleta porque, más allá de las competiciones, la bicicleta es parte de su identidad. Y aunque el cuerpo ya no responde como antaño, su voluntad de seguir pedaleando sigue siendo un ejemplo de lo que significa amar verdaderamente el deporte. El tiempo dirá si veremos al británico compitiendo una vez más, pero lo que está claro es que Chris Froome jamás ha dejado de avanzar.
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