Los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional
Los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional no están solo en “comer sano”, sino en planificar con precisión qué se come, cuándo se come y cuánto se come para sostener esfuerzos extremos, recuperar a gran velocidad y repetir rendimiento día tras día. En una gran vuelta, un ciclista puede necesitar entre 4.000 y 8.000 kcal diarias dependiendo de la etapa, y aun así debe evitar tanto el déficit energético (que hunde el rendimiento) como el exceso (que penaliza el peso y la digestión). Este equilibrio —milimétrico y altamente individual— es lo que separa una buena dieta deportiva de la auténtica nutrición de élite.
En este artículo vas a ver, con un enfoque práctico y realista, cómo funcionan los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional: desde el papel central de los carbohidratos y la hidratación, hasta la “educación del estómago” para tolerar ingestas altísimas en carrera, pasando por la recuperación postetapa y por qué los amateurs deben adaptar (y no copiar) lo que hacen los World Tour.
Por qué la nutrición decide carreras: energía disponible, no solo peso
Durante años, parte del pelotón vivió obsesionado con la báscula. Hoy la tendencia dominante en equipos punteros ha cambiado hacia un concepto más útil: energía disponible. El objetivo es que el corredor pueda entrenar fuerte, competir con consistencia y recuperarse sin caer en déficits crónicos.
En ciclismo, el problema no suele ser “falta de fuerza de voluntad”, sino fisiología básica:
- A intensidades medias y altas, el combustible principal son los hidratos de carbono (glucógeno muscular y hepático, y glucosa en sangre).
- Cuando el glucógeno cae, aparece la famosa pájara: bajada brusca del rendimiento, sensación de vacío y dificultad para sostener vatios.
- El cuerpo puede usar grasas, sí, pero a ritmos altos no aportan energía con la rapidez necesaria.
Por eso, los carbohidratos son el eje de los planes modernos; y el resto (proteínas, grasas, micronutrientes, timing e hidratación) se ajusta para que ese eje funcione sin romper la digestión ni comprometer la salud.
Los pilares de los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional
Los planes de nutrición de un equipo profesional se construyen sobre cinco pilares:
- Periodización de carbohidratos: no se come “igual” todos los días; se ajusta a etapa/entreno (llana, montaña, crono, descanso).
- Hidratación y sodio personalizados: se calcula según calor, humedad y pérdidas individuales (hay ciclistas que pierden muchísimo sodio y otros mucho menos).
- Recuperación inmediata y repetible: batidos + comidas sólidas para reponer glucógeno y reparar músculo.
- Alimentos simples y “de verdad” con soporte de suplementación: arroz, pasta, pan, fruta, lácteos, carnes magras, más geles/bebidas cuando toca.
- Entrenar el intestino: tolerar 90–120 g/h (o más) de carbohidratos no es casualidad; se entrena como se entrenan las piernas.
Carbohidratos: el “combustible rey” del pelotón
Si tuvieras que resumir los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional en una idea, sería esta: la energía se gestiona con carbohidratos.
Carbohidratos complejos para construir base (fuera de la bici)
En el día a día y en comidas principales, se usan carbohidratos de liberación más sostenida y fáciles de cuantificar:
- Avena y porridge (de avena o incluso de arroz)
- Arroz (blanco e integral según tolerancia y momento)
- Pasta
- Pan (y variaciones)
- Patata y boniato
- Cereales sencillos
- Fruta
No es “solo pasta”: es pasta con objetivo (cantidad, momento, tipo de etapa y lo que viene mañana).
Carbohidratos rápidos para sostener el rendimiento (sobre la bici)
En carrera o entrenos largos, la prioridad es distinta: asimilar rápido y no destrozar el estómago. Aquí aparecen:
- Bebidas isotónicas con carbohidratos
- Geles (normales, isotónicos, con cafeína, etc.)
- Barritas, chews, rice cakes
- Fruta muy práctica (plátano)
- Pequeños sándwiches sencillos (en algunos contextos)
En etapas muy exigentes, se ven recomendaciones de 60–90 g/h para esfuerzos largos, y en el profesionalismo se ha normalizado ir a 100–120 g/h en determinados escenarios, siempre que el deportista lo tolere.
Desayuno de un ciclista profesional: cargar depósitos sin castigar la digestión
El desayuno en grandes vueltas se convierte en un “punto de carga” clave. Suele ser abundante y medido, realizado varias horas antes de la salida. Los equipos trabajan con opciones que faciliten alcanzar un objetivo de carbohidratos:
- Porridge de avena o de arroz
- Pancakes, gofres o crepes (según tolerancia)
- Panes variados
- Fruta (plátano, frutos rojos, kiwi, etc.)
- Yogur o lácteos
- Huevos (en cantidades ajustadas)
El patrón general es: mucho carbohidrato + proteína moderada + grasas controladas (sobre todo en días de alta intensidad).

Antes de la etapa: timing y “comida precarrera” sin sorpresas
Además del desayuno, suele existir una ingesta previa más cercana a la salida (snack o comida precarrera), pensada para:
- Evitar llegar con hambre a la línea de salida
- Estabilizar energía sin pesadez
- Minimizar riesgos digestivos
Opciones típicas (y muy repetidas porque funcionan):
- Plátano
- Yogur
- Tostadas con miel/mermelada
- Barritas sencillas bajas en fibra
- Arroz o rice cakes si el corredor los tolera muy bien
Aquí aparece una norma de oro: el día de carrera no se experimenta. Lo nuevo se prueba entrenando.
Durante la etapa: la estrategia real de geles, bidones, barritas y sodio
En la parte “intra-etapa” se ve el corazón operativo de los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional: logística + precisión + tolerancia digestiva.
Cuánto comen realmente (y por qué)
- En jornadas moderadas, muchos equipos apuntan a 60–80 g de carbohidratos por hora.
- En alta exigencia (montaña dura, calor, vatios altos), se sube a 90–120 g/h, e incluso algunos corredores entrenan para tolerar más.
El motivo es sencillo: aunque no se pueda “reponer todo” lo que se gasta, sí se puede evitar que el tanque quede vacío, sostener el rendimiento y acelerar la recuperación al terminar.
La mezcla de carbohidratos: glucosa y fructosa para absorber más
Uno de los avances más relevantes ha sido entender que el intestino tiene transportadores distintos para diferentes azúcares. Si solo metes un tipo (por ejemplo, solo glucosa/maltodextrina), puedes saturar el sistema y aumentar el riesgo de molestias.
Por eso se usan combinaciones de glucosa/maltodextrina + fructosa (con ratios variables según producto y objetivo), que permiten elevar la tasa de absorción y tolerar ingestas altas.
Hidratación: agua, isotónico y electrolitos
En ciclismo, el calor y el sudor pueden hundir el rendimiento. La estrategia típica incluye:
- Beber de forma regular (por ejemplo, cada 15–20 minutos como hábito)
- Alternar agua con bebidas con carbohidratos y electrolitos
- Ajustar el sodio según el perfil del corredor y el día (hay variabilidad enorme)
Algunos equipos incluso realizan tests de sudor/sodio para personalizar la ingesta: hay ciclistas que pierden alrededor de 300 mg/h y otros cerca de 1 g/h o más, lo que cambia totalmente el plan.

Geles energéticos: el “interruptor” rápido, pero con reglas
Los geles son útiles porque:
- Aportan carbohidratos de absorción rápida
- Son fáciles de transportar y administrar en carrera
- Permiten subir la ingesta por hora sin masticar tanto
Pero tienen reglas prácticas:
- Suelen ir mejor con sorbos de agua para mejorar tolerancia (salvo formatos isotónicos específicos).
- Se usan estratégicamente: antes de un puerto, un cambio de ritmo, o un final exigente.
- Se entrenan: si el estómago no está adaptado, el gel puede ser el problema, no la solución.

Proteínas: recuperación muscular sin “robar” espacio digestivo
En el ciclismo profesional, las proteínas no se colocan para “ponerse fuerte” durante una gran vuelta, sino para:
- Reparar microdaño muscular
- Reducir catabolismo y facilitar recuperación
- Mantener masa magra en semanas de enorme estrés
Fuentes habituales y fáciles de digerir:
- Huevos
- Pollo y pavo
- Pescado
- Lácteos (incluyendo opciones bajas en grasa según momento)
- Legumbres (más lejos de la etapa si dan gases a algunos corredores)
- Tofu (para alternativas vegetales)
En el día de carrera, la prioridad sigue siendo el carbohidrato, y la proteína se integra sobre todo en recuperación y en comidas principales.
Grasas saludables: necesarias, pero no protagonistas en el momento equivocado
Las grasas cumplen funciones clave (hormonas, absorción de vitaminas liposolubles, energía a baja intensidad), pero en ciclismo de competición hay un matiz:
- Son más lentas de digerir.
- En exceso cerca del esfuerzo pueden causar pesadez.
Por eso se usan de forma inteligente:
- Aguacate
- Aceite de oliva virgen extra
- Frutos secos y semillas
- Pescado azul
En días de alta exigencia, suelen controlarse para dejar sitio a carbohidratos que el cuerpo va a usar más directamente.
Micronutrientes y antioxidantes: el detalle que sostiene la máquina
En una gran vuelta, el estrés oxidativo y la inflamación aumentan. Por eso se enfatiza:
- Verduras variadas (mejor toleradas, cocinadas si hace falta)
- Frutas ricas en antioxidantes (cerezas, arándanos, moras)
- Ajo, cacao, mariscos/moluscos (según contexto y preferencias)
No es magia: es sumar recursos para que el cuerpo aguante el volumen de carga.
Recuperación postetapa: tres ingestas y una misión
Cuando termina la etapa, empieza otra carrera: recuperar para mañana. En equipos World Tour es común estructurar la recuperación en:
- Ingesta líquida inmediata (batido recuperador o combinación carbohidrato + proteína).
- Comida sólida 1 (carbohidratos + proteína + algo de verdura).
- Comida sólida 2/cena ajustada al gasto real del día.
Se aprovecha el momento en el que el cuerpo está especialmente receptivo a reponer glucógeno, y se busca además que el corredor:
- No pierda peso de forma peligrosa
- No gane peso innecesario
- Llegue con apetito y sueño razonables al final del día

Ejemplo de estructura “antes, durante y después” (sin copiar cantidades)
Una manera útil de entender los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional es dividir el día de esfuerzo así:
- Antes: llenar depósitos con carbohidrato y llegar “ligero de estómago”.
- Durante: mantener flujo constante de carbohidrato + líquidos + sodio según necesidad.
- Después: reponer glucógeno y reparar músculo con carbohidrato + proteína + micronutrientes.

La individualización: el secreto menos glamuroso (y el más importante)
No hay una dieta universal porque cambian:
- Peso corporal (no come igual un ciclista de 57 kg que uno de 80 kg)
- Rol (sprinter, escalador, gregario)
- Tolerancia digestiva
- Pérdidas por sudor
- Intensidad real del día (vatios, duración, temperatura)
- Preferencias y contexto (viajes, hoteles, disponibilidad)
En el profesionalismo, se trabaja con guías tipo “grid” por etapas (desayuno, comida precarrera, ingesta en carrera, postcarrera y cena) que se ajustan cada día según datos reales.
¿Se puede comer 120 g/h de carbohidratos? Sí, pero se entrena
Una idea clave: el intestino se adapta. Aumentar la ingesta en carrera requiere:
- Progresión (subir gramos/h semana a semana)
- Elegir productos con mezcla adecuada de carbohidratos
- Ensayar en entrenos clave, no en competición
- Ajustar la concentración de los bidones para no “pasarse” de osmolaridad
- Practicar con calor, porque el calor empeora la tolerancia
Este entrenamiento digestivo explica por qué lo que “funciona” en un pro puede sentar fatal a un amateur que lo intenta de golpe.
Errores comunes al intentar imitar a los profesionales
Parte del atractivo de los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional es que parece replicable. Pero hay trampas típicas:
- Subir carbohidratos en carrera sin entrenarlo → problemas gastrointestinales.
- Usar demasiada fibra o grasas antes de salir → digestión lenta, pesadez.
- No personalizar sodio → calambres, bajones o molestias (no siempre por falta de sodio, pero puede influir).
- Creer que “cuanto menos coma, mejor” → déficit energético crónico, fatiga y peor rendimiento.
- Olvidar la recuperación → entrenas al día siguiente con depósitos a medias.
Para un ciclista amateur, la idea no es copiar cifras, sino copiar el método: planificar, probar, medir y ajustar.
Conclusión: lo que de verdad explica los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional
Los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional son menos misteriosos de lo que parecen: se basan en carbohidratos suficientes, hidratación y sodio ajustados, recuperación agresiva pero inteligente y una enorme individualización apoyada por datos (vatios, duración, calor, sudoración). El resultado no es solo “rendir hoy”, sino rendir mañana y pasado, con un cuerpo que se recupera a tiempo y un intestino entrenado para sostener ingestas elevadas sin colapsar. Si aplicas estos principios con sensatez —adaptándolos a tu nivel— puedes mejorar rendimiento, sensaciones y consistencia en la bici.
FAQ: preguntas frecuentes sobre los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional
1) ¿Cuántos carbohidratos por hora toma un ciclista profesional?
Depende de la etapa y del corredor, pero en esfuerzos largos se ven rangos de 60–90 g/h y, en días muy exigentes, puede subirse a 100–120 g/h (o más en casos concretos) si está entrenada la tolerancia.
2) ¿Por qué combinan glucosa y fructosa en geles y bebidas?
Porque usan transportadores intestinales distintos, lo que permite absorber más carbohidrato por hora y reduce el riesgo de saturación que puede causar molestias digestivas.
3) ¿Qué desayuna un ciclista profesional antes de una etapa?
Suele ser un desayuno alto en carbohidratos: porridge (avena o arroz), pan, fruta, yogur/lácteos y algo de huevo, ajustando cantidades al objetivo del día.
4) ¿Qué comen justo al terminar una etapa?
A menudo comienzan con una ingesta líquida (batido recuperador con carbohidratos y proteína) y luego pasan a comidas sólidas con arroz/pasta/pan + proteína magra + verduras.
5) ¿Las grasas están prohibidas en ciclismo profesional?
No. Son necesarias, pero se modulan: suelen tener más protagonismo lejos del esfuerzo intenso y menos justo antes/durante etapas muy exigentes por su digestión más lenta.
6) ¿Los ciclistas profesionales “pesan” la comida?
En muchos equipos, sí: se controla la ingesta para cumplir objetivos diarios y evitar desviaciones en semanas de competición donde cada detalle cuenta.
7) ¿Un amateur debería intentar 120 g/h de carbohidratos?
No de golpe. Puede ser útil para algunos, pero requiere entrenar el intestino, elegir bien los productos y ajustar hidratación. Para muchos amateurs, mejorar de 30–40 g/h a 60 g/h ya es un salto enorme.
8) ¿Qué es más importante: comer durante o recuperar después?
Ambas. Comer durante ayuda a sostener el rendimiento y reduce el vaciado total de depósitos; recuperar después permite repetir calidad al día siguiente. En grandes vueltas, la recuperación es crítica.
9) ¿Qué papel tiene el sodio?
El sodio ayuda a reponer parte de lo perdido por el sudor y a sostener la hidratación. Su necesidad es muy individual y cambia con el calor y la duración.
10) ¿Cuál es el secreto número uno para aplicar esto en la vida real?
Planificar por fases antes–durante–después, probarlo en entrenamientos y ajustar según sensaciones y datos. Esa metodología resume los secretos de la alimentación en el ciclismo profesional.
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